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Mauricio no volvió


El viernes 19 de Julio del 2009, Mireya Rodríguez Morán vio por última vez a su hermano, justo antes de que se fuera a trabajar a la ciudad de Viesca, Coahuila.

Mauricio Rodríguez Morán de 38 años fue un deportista destacado en la región lagunera, oriundo de la ciudad de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua. Mauricio fue desaparecido en el trayecto de Viesca a Torreón.

Mauricio trabajaba en una constructora de Torreón como supervisor de obra y viajaba seguido a municipios aledaños.

La última vez que Mireya tuvo omunicación con su hermano, fue aproximadamente 20 minutos antes de tomar carretera, en su camino de regreso.

Mauricio demoró en llegar y Mireya comenzó a preocuparse. “A lo mejor tuvo una avería el coche o quizá un problema en carretera”, pensó Mireya. Quiso calmarse pero pasaron horas y Mireya junto a su esposo comenzaron a encender las alarmas.

Comenzó a llamar cada 30 minutos, cada hora. “Marcábamos al teléfono celular y buzón. Así amanecimos y no logramos comunicarnos con él”, recuerda Mireya.

La hermana decidió contactar a los compañeros de trabajo de su hermano. Ellos le confirmaron que había salido de Viesca con rumbo a Torreón, como acostumbraba.

Pasaron días y Mireya no tenía ninguna pista de su hermano. Habló con gente cercana y nadie sabía de Mauricio. Mireya interpuso una denuncia por desaparición, recorrió la carretera de Viesca a Torreón. Nada encontró.

Angustiada y desesperada, Mireya visitó cárceles, hurgó por posibles infracciones hechas a su hermano, inclusive acudió a hospitales como la Cruz Roja y Seguro Social en las ciudades de Torreón y Gómez Palacio, Durango. Llegó a buscarlo hasta en el SEMEFO (Servicio Médico Forense). Nada encontró.

Nadie te prepara

Mireya no estaba preparada. A la distancia, Mireya Rodríguez cuenta que sus acciones fueron espontáneas, sin reflexionar, sin plan. No tenía información, no tenía nada. Los nervios, la incertidumbre, el miedo, la ofuscó.

Las situaciones familiares cambiaron de una manera drástica. Mireya comenta que decidió esperar a darle la noticia a la esposa e hija de Mauricio, hasta no tener una información clara del asunto.

“Fue devastador dar la noticia, tuve que viajar a Nuevo Casas Grandes”, recuerda Mireya. La familia emigró a la ciudad de Torreón con el propósito de estar más cerca y seguir buscando a su hermano, hijo y esposo.

Durante dos meses la constructora donde trabajaba su hermano, apoyó a la familia con dinero y búsquedas, pero después se desentendieron.

Actualmente Mireya sigue en la búsqueda de su hermano. Usa las redes sociales para divulgar la desaparición de su hermano, pues no ha encontrado el apoyo necesario de las autoridades. Hasta el día de hoy se desconocen las causas por las que Mauricio haya desaparecido. Él no era una persona que le gustara estar involucrado en otro tipo de circunstancias que no fueran laborales y familiares, asegura su hermana.

“No hemos obtenido ninguna información, sin embargo, seguimos en la búsqueda y con esperanza de encontrarlo. Tenemos fe de que él siga con vida, es tal vez un sueño guajiro, pero la esperanza ahí está”.

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