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Yo sobreviví a la masacre


Heriberto M, es el nombre de uno de los sobrevivientes a la masacre de la madrugada del 18 de julio del 2010. El lugar fue la Quinta Italia Inn, en Torreón, Coahuila, donde hombres armados llegaron a una fiesta y abrieron fuego descontroladamente. En el lugar, fallecieron 18 personas.

El estudiante en aquel entonces de la licenciatura en ingeniería civil, comparte su experiencia en la que se vio inmerso aquella noche que marcó su vida.

Todo comenzó cuando Heriberto recibió una llama de sus amigos de la facultad para acudir a una fiesta. “Ellos me llamaron dos días antes del suceso, insistieron en que fuera con ellos, ya que al ser foráneo convivían mucho conmigo e iban a la casa de asistencia donde yo vivía”, relata Heriberto.

Aquella noche, Heriberto y sus amigos arribaron a la quinta después de las 8 de la noche. Poco a poco se fue llenando el lugar. “Recuerdo que habían hieleras con muchas cervezas, pensamos nosotros que el anfitrión de la fiesta las había puesto, así que decidimos beber y pasar un buen rato” añade.

Fue cerca la una de la madrugada que una banda con tamborazo llegó a amenizar la fiesta. Jamás imaginó lo que ocurriría después. Aún sigue pensando en cómo fue posible que estuviera ahí en ese lugar, a la hora la exacta en la que ocurrieron las cosas.

Los hechos fueron los balazos que tiraron los pistoleros. “Nadie se percató el momento exacto en que ellos llegaron al lugar, hasta que entraron por la cochera y dispararon contra todos los que estábamos ahí. Recuerdo que mucha gente gritó, y otros como yo no lo hicimos por el shock que vivimos al ver cómo detonaban las armas en frente de nosotros y caía gente muerta bañada en sangre. Todo fue muy rápido, cuestión de un par de minutos si no es que menos, aunque para mí se me hizo eterno escuchar los balazos que tronaban en el lugar” narra.

Heriberto recuerda cuando los pistoleros se fugaron, recuerda la imagen de cuerpos tirados en charcos de sangre. “Imagina, estás platicando y escuchando música y en otro momento estás viendo y pensando si estás vivo o muerto, con gente tirada en el piso; sin duda ha sido de las vivencias más espantosas que he tenido en toda mi vida”.

Posteriormente arribaron las autoridades al lugar de los hechos, a levantar datos y registros, nadie al menos de los que estaban presentes (sobrevivientes) sabía por qué había sucedido esa masacre, estaban todos confundidos, impactados; lo primero que Heriberto hizo fue llamarle a su familia y contarles lo sucedió; no le creían, su hermana lloraba en el teléfono al momento de contarle todo.

Han pasado siete años desde aquel acontecimiento que marcó la vida de 18 familias laguneras. Desde entonces, Heriberto sigue preguntándome cómo es que pudo sobrevivir, o por qué sobrevivió. “No lo sé, supongo que debo lidiar toda mi vida con esos pensamientos”, reflexiona.

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